FISIOLOGIA Y MANEJO DE LA CACHORRA DE REPOSICION

INTRODUCCION

A pesar de la aparición de líneas específicas de hembras, seleccionadas para una eficiente reproducción, el efecto de la selección agresiva para aumentar el crecimiento de los tejidos magros y para mejorar el índice de conversión, nos ha creado una serie de graves problemas de manejo en la nutrición de las cachorras de reposición.

Como ya predijimos, basándonos en la evidencia observada en otras especies (Foxcroft, 1980), el crecimiento corporal de las cachorras es ahora mucho mas rápido que su maduración sexual. Por ello nos encontramos cerdas jóvenes que alcanzan su actividad sexual a un peso muy elevado, aplicando la mayoría de las clásicas técnicas de manejo. Esto tiene una gran importancia en el mantenimiento económico de una explotación reproductora. Además, debido a que las cachorras alcanzan el peso ideal para el mercado antes de que sean consideradas parte de la granja de reproducción, se sufre un deterioro económico, manteniendo cerdas jóvenes de gran peso en la granja sin servirlas.

Un manejo inadecuado de las cachorras contribuye al 340% o mas de días no productivos en la mayoría de las explotaciones, aunque este hecho a menudo se desconoce o se ignora por parte de los granjeros. El intervalo entre la entrada de la cerda en la granja y el momento del servicio se utiliza como una medida de la eficiencia del manejo de las cachorras de reposición. Además, debido a los elevados niveles de reposición que actualmente tienen las granjas modernas, los fallos en cumplir los periodos de tiempo mas adecuados en el manejo de cachorras dan lugar a una importante reducción en el número de lechones destetados por cerda y año.

Con el fin de evitar tanto los elevados costos de mantenimiento con la acumulación de días improductivos en la explotación, debido a un manejo inadecuado en las cachorras de reposición, expondremos unos programas de manejo de cachorras para tratar de paliar estos efectos.

Estos programas deben asegurar que las hembras alcanzarán el estro puberal lo antes posible, tanto en edad como en peso. Una vez que hallamos conseguido esto tenemos que conocer perfectamente los ciclos estrales de las cachorras con el fin de servirlas en el momento mejor respecto a su condición corporal. Las hembras que no sean cíclicas serán inmediatamente eliminadas.

En este trabajo consideraremos algunos aspectos de la fisiología de las cachorras de reposición y expondremos algunas estrategias de manejo que dará lugar a un conjunto de cachorras cíclicas, con el menor gasto posible.

EFECTO DEL CRECIMIENTO SOBRE EL DESARROLLO DE LAS CACHORRAS

En una revisión anterior, Hughes (1982) presentó una discusión muy detallada de la relación existente entre el crecimiento corporal y la maduración sexual. Este autor comparaba la posibilidad de utilizar el peso o la edad cronológica de la hembra para predecir su madurez sexual. De esta revisión parece desprenderse que existe un umbral tras el cual tanto el peso como los niveles de crecimiento darán lugar a un retraso en la aparición del primer celo en la cachorra.

Beltranema et al. (1991) demostraron que la edad mínima a que se alcanza la pubertad es a los 160 días y que a esta edad la hembra debe haber alcanzado los 90 kg. de peso si se la ha alimentado adecuadamente. Si las cerdas se manejan como si fueran cerdos de terminación, muchas ellas pueden superar estos niveles de crecimiento. Estos autores demostraron que existe una relación curvilínea entre los niveles de crecimiento y la edad a la que se alcanza la madurez sexual. Parece ser que no es adecuado, para reducir la edad a la que se alcanza el primer celo, aumentar los niveles de crecimiento entre 550 y 600 g/día durante el período prepuberal. El aumento del nivel de crecimiento de la cerda da lugar a unos pesos corporales mayores que los necesarios en el momento de alcanzar el primer estro, con el riesgo de aumentar significativamente los costos de mantenimiento de los animales.

Los granjeros y las compañías comerciales que trabajen en reproducción porcina, tienen, o deberían tener, una detallada información sobre el nivel de crecimiento ideal, en cada línea genotípica, para alcanzar la pubertad a la mínima edad, como paso inicial para desarrollar un adecuado programa de manejo para las cachorras. Con un buen desarrollo corporal, sobre todo en lo que se refiere al desarrollo del tejido magro, se recomienda una óptima utilización de la estimulación sexual con un padrillo, para que una elevada proporción de las cachorras, se vean inducidas al ciclo sexual antes de la media de la explotación, probablemente a los 120-140 días de edad.

Si los programas de manejo de las cachorras de reposición, nos permiten reconocer cuales son esas cerdas, tenemos la opción de seleccionar las hembras en base al momento que estas alcanzan el primer celo. Con un programa agresivo y bien desarrollado, podremos conocer los animales que van a alcanzar la pubertad mas tarde y así podremos eliminarlas antes de que alcancen el peso de mercado, evitando así tener que mantenerlas durante un excesivo número de días improductivos.

En los estudios llevado a cabo por Deligeorgis et al. (1984, 1985) y por Beltranena et al. (1993), se demuestra el hecho de la existencia de diferentes innatas entre individuos que, además del nivel de crecimiento, condicionan la edad a que llegan a la pubertad. Con un programa agresivo adecuado es posible considerar los procedimientos de sincronización y otras técnicas de manejo para conseguir los óptimos objetivos fijados, que incluyen la mejora del tamaño de la primera camada.

En vista de estos trabajos, parece no ser una buena idea el hecho de alimentar a las cachorras de reposición como si fueran animales de engorde, lo que daría lugar a un aumento del peso corporal al llegar a la pubertad y a un incremento de los requerimientos económicos de la explotación. Un objetivo razonable sería el servicio de las cachorras en su segundo celo, a un peso corporal cercano a los 125 kg. y con más de 15 mm de espesor de la capa de grasa dorsal (Aherne, 1996; Aherne el al. 1998). No existe una evidencia consistente que sugiera que la reducción de los niveles de crecimiento o de los pesos corporales por debajo de los que se mantienen en la mayoría de las granjas de reproducción, tenga algún efecto negativo sobre el desarrollo reproductivo de las cerdas (Aherne y Williams, 1992) pudiendo incluso afirmar que ocurre todo los contrario.

EFECTOS NUTRICIONALES Y METABOLICOS SOBRE LA REPRODUCCIÖN DE LAS CACHORRAS:

En nuestro estudio con cachorras hemos observado que ciertos cambios a relativamente corto plazo en la ingesta de alimento y su consecuentes cambios metabólicos, afectan el eje reproductivo aunque no producen cambios importantes en la composición corporal. Estos resultados sostienen el concepto "metabólico" de los efectos nutricionales sobre la maduración reproductiva, observada inicialmente en roedores y primates (I´Anson et al. 1991)

Siete días de una restricción de alimento, diseñada para mantener los requerimientos del animal, casi inhibe totalmente la secreción de la hormona luteneizante (LH) aunque no tiene efecto alguno sobre la secreción de la hormona folículo-estimulante (FSH). Si volvemos después a una alimentación ad-libitum, observamos un retorno inmediato a la secreción episódica de LH y después de 7 días de la alimentación sin límite, se detecta un aumento significativo en el desarrollo folicular ovárico (Booth et al. 1995)

Los cambios metabólicos aparecidos tras la restricción alimenticia, parecen dar lugar a un cambio inmediato en los niveles de insulina, que influyen sobre la secreción de LH (Booth et al. 1996). La importancia de los cambios en la ingesta energética y en la insulina se pueden confirmar induciendo una respuesta similar de LH en cerdas alimentadas con una dieta restringida mediante infusiones parenterales de glucosa (Booth, 1990). Respuesta similares a corto plazo, en la secreción de LH a una dieta restringida y a una posterior alimentación ad libitum se han observado en el medio-último período prepuberal. (Cosgrove el al. 1993).

Además de los datos de las cachorras cíclicas y de las cerdas lactantes, que debemos conocer perfectamente, como ya hemos apuntado, deben registrarse con cuidado y en períodos muy cortos (hora a hora) las interacciones entre los cambios inducidos por vía nutricional en el metabolismo y el control central de la reproducción de las cerdas.

Basados en los estudios llevados a cabo en cachorras cíclicas por Cox y sus colaboradores (Cosgrove y Foxcroft, revisión en 1996), desarrollamos de nuevo una experiencia, con restricción de alimento a las cerdas, para determinar el efecto de la vuelta a la alimentación ad libitum sobre la gonadotropina, bloqueando la respuesta de la LH a la alimentación restringida mediante la utilización de progestágeno sintético alil-trembolona (Cosgrove et al. 1992). A pesar de la ausencia de respuesta de la LH a un retorno a la alimentación sin restricción, se observó un significativo desarrollo folicular, lo que sugiere que los cambios a nivel ovárico pueden ser un componente muy importante en la respuesta reproductiva a los cambios en el estado metabólico de los animales.

Existen muchas evidencias in vitro de los importantes efectos que producen la glucosa, la insulina y varios factores de crecimiento sobre la función de las células de la granulosa (Hammond et al. 1995). Así, en los estudios llevados a cabo por Booth y colaboradores (1996), el aumento a largo plazo de los niveles periféricos del factor 1, similar a la insulina (IGF-1), durante la realimentación puede actuar de una forma endócrina para sensibilizar el ovario a una estimulación gonadotrófica. Alternativamente, los factores de crecimiento sintetizados en el ovario, pueden funcionar de una forma autocrina o paracrina para controlar los efectos del estado metabólico del animal sobre la función ovárica (Charlton et al. 1993; Samaras et al. 1993, 1994)

Finalmente, incluso en cerdas prepúberes, la respuesta reproductiva a los cambios nutricionales, puede dar lugar a cambios importantes en la secreción y eliminación de hormonas esteroides ováricas. En estudios recientes, tanto en padrillos prepúberes como en cachorras prepúberes (revisión de Cosgrove y Foxcroft, 1996), hemos observado ciertos cambios inmediatos en las concentraciones plasmáticas de las hormonas esteroides, en respuesta a las dietas individuales.

Se han llevado a cabo estudios comparables sobre los efectos de la nutrición sobre la reproducción en cachorras cíclicas. En los trabajos de Britt y colaboradores (1988), se utilizó por primera vez un modelo experimental, cuidadosamente controlado, para estudiar las interacciones nutrición-reproducción. Controlando la supresión de la actividad cíclica y los cambios endócrinos asociados en cachorras sometidas a una restricción alimenticia crónica, que volvieron a la actividad cíclica después del retorno a la alimentación no restringida, se observó el papel de ciertos factores metabólicos como mediadores de los efectos nutricionales sobre la secreción de gonadotropinas y sobre la respuesta del ovario. Subsecuentemente, Cox y sus colaboradores, usaron cachorras cíclicas tratadas con progestágenos y cerdas diabéticas, como excelentes modelos experimentales para determinar los efectos de la insulina como reguladora de la función ovárica.

Desde el punto de vista eminentemente práctico, los trabajos con una corta restricción de alimento y posterior realimentación, demuestran que alguna de las respuestas a la ingesta alimenticia y al estado metabólico son muy rápidas. Así, pueden aparecer importantes efectos sobre la función reproductiva a las pocas horas de comenzar la restricción en la dieta.

Además, también existen mecanismos que actúan a largo plazo, los cuales pueden tener un extraordinario interés para la determinación de la sensibilidad ovárica y, consecuentemente, de la fecundidad de la cachorra o cerda. En estas respuestas se basan las estrategias en las que se administran grandes cantidades de alimento a las cerdas para maximizar los niveles de ovulación (flushing). Según afirman Beltranena y colaboradores (1991), el flushing alimenticio simplemente asegura que tanto las cachorras como las adultas expresen su potencial ovulatorio, y no puede considerarse como una respuesta superovulatoria.

Según todo esto, durante al menos 10 días antes del servicio, las cerdas deben ser alimentadas ad libitum para evitar que unos bajos niveles alimenticios limiten su potencial tamaño de camada. Es también muy importante evitar ciertas prácticas de manejo que lo puedan limitar, como la mezcla de cachorras con otras cerdas desconocidas, poco antes del servicio. Esto daría lugar a una serie de reacciones agresivas que producirían, en las cerdas menos agresivas, en una disminución del apetito.

USO OPTIMO DE LOS PADRILLOS EN EL MANEJO DE LAS CACHORRAS.

No existe sustitutivo del contacto directo con el padrillo para estimular el inicio de la pubertad en las cachorras. Se ha demostrado muchas veces que el acceso directo de una o mas hembras al estímulo de las feromonas salivares de un padrillo maduro es el mejor sistema para acelerar la llegada a la pubertad(revisión de Hughes, 1982; Deligiorgis et al. 1984). Los padrillos liberan una feromona en su saliva, que puede considerarse como una hormona esteroide masculina modificada. Las hembras se ven atraídas por esta feromona y pueden estimularse por este sistema varias hembras simultáneamente. Para una efectiva inducción a la pubertad, se aconseja un contacto diario de 10-15 minutos de las cachorras con un padrillo maduro en grupos de 6 a 10 animales a la vez.

No es difícil darse cuenta que si un grupo de cachorras accede a las proximidades de un padrillo, solo una o dos de ellas tendrán contacto directo con la cabeza del macho, lo que dará lugar a que el padrillo deberá estar mucho tiempo en el cercado para tener contacto con todas las hembras. Se ha observado también que existen otros componentes en la presencia del padrillo que va a contribuir a la inducción de la pubertad de las cachorras.

El manejo de la interacción cachorra/padrillo se facilita mucho utilizando padrillos vesectomizados de un tamaño apropiado. Estos animales deben dejarse sin un excesivo control durante el período de la estimulación diaria.

Algunos estudios han demostrado que el servicio durante el celo puberal aumenta la fertilidad y el tamaño de la camada respecto a un servicio o inseminación al segundo celo.

En nuestro programa standard de manejo de cachorras, se estimula diariamente 6 cerdas, en rotación con tres padrillos vesectomizados y, cuando sea posible, se sirven las cachorras en su primer celo detectado. Además de mejorar la fertilidad, este sistema ayuda a mantener un elevado líbido en los machos y evita que estos se vuelvan agresivos cuando se hallen en presencia de las cerdas.

Las cachorras deben agruparse según el momento de su primer celo observado, lo que crea grupos de cerdas en la que es fácil observar su segundo celo para ser inseminadas en el momento mas adecuado.

EFECTOS NUTRICIONALES DE LAS CACHORRAS GESTANTES

En este concepto, hay que tener en cuenta dos aspectos fundamentales: Primero, la posibilidad de una ingesta inadecuada de alimento en las primeras etapas de la gestación de las cachorras pueda tener un efecto negativo sobre la supervivencia embrionaria precoz.

Segundo, que una parte crítica del manejo nutricional de las cerdas en gestación es proporcionar, tanto a las nulíparas como a las multíparas, el alimento necesario para cubrir las elevadas demandas nutritivas que tendrán durante la lactación sin movilizar excesivo tejido corporal. En términos económicos, es muy importante tener en cuenta que los mayores problemas en el manejo durante la gestación se deben, probablemente, a la sobrealimentación.

En un estudio reciente llevado a cabo por Jundal y colaboradores (1996-1997) se confirman los resultados obtenidos anteriormente en nuestros laboratorios y los trabajos realizados por Asworth (1991-1994), en los que se demuestra que una elevada ingesta de alimento inmediatamente después del servicio, disminuye significativamente el nivel de supervivemcia embrionaria. Además estos y otros datos mas recientes obtenidos en nuestros laboratorios, indican que este efecto nutricional parece tener una estrecha relación con la progesterona (Foxcroft, 1997). El aumento de las pérdidas embrionarias se ha asociado como unos bajos niveles de progesterona plasmática en las primeras etapas de la gestación. Una terapia con progesterona en este crítico período unida a una elevada ingesta de alimento ha mejorado la supervivencia embrionaria. Basándonos en diversos trabajos, creemos que este efecto de la progesterona plasmática puede deberse a diferencias puramente metabólicas, igual que otros casos que hemos expuesto anteriormente, aunque otros autores no han podido reproducir este efecto en experiencias recientes (Cassar et al, 1994).

Recomendamos que en la práctica el flushing alimentario solo debe practicarse hasta el momento del servicio, restringiéndose después, tanto en nuliparas como en multíparas, hasta los niveles normales de gestación (aproximadamente 1.5 veces mayor que los niveles de mantenimiento).

Un aumento en la cantidad de alimento durante el resto de la gestación, administrándolo según la madurez de la cerda y su peso corporal en el momento de la concepción, daría lugar a un aumento de 30-40 kg. en tejido magro y a 5-8 mm en la capa de grasa dorsal (Aherne, 1996). La sobrealimentación durante la gestación ha demostrado tener un impacto negativo sobre la ingesta alimenticia durante el período de lactación, dando un lugar a un excesivo catabolismo tisular para proporcionar los componentes necesarios para la producción de leche.

UN SISTEMA PRACTICO DE MANEJO DE LAS CACHORRAS.

Se presenta a continuación el sistema de manejo de un grupo de cachorras que se ha utilizado en nuestras granjas experimentales. Este sistema tiene en cuenta la mayoría de los factores que hemos discutido anteriormente. Este método incluye:

1.- Estimulación de la reproducción de las hembras mediante el "efecto macho" acompañado de una nutrición óptima.

Se introduce un lote de cachorras en la zona de servicio, debiendo tener las hembras un peso de 80 kg. En nuestras explotaciones conseguimos las mejores respuestas respecto a la aparición del celo cuando las hembras tienen un peso de 90 kg en el momento de la estimulación por el padrillo.

El alojamiento en el área de reproducción de cachorras consiste en boxes en las que se ubican 6-8 cachorras con comederos individuales que pueden utilizarse, si así se desea, para controlar la ingesta de alimento de cada animal. Junto a estos boxes se halla una zona para estimulación y control del celo con suelo enrejillado diagonal y con uno de los lados junto a la jaula donde se encuentran tres padrillos vasectomizados. Después, las cerdas se trasladan a otra zona con capacidad para 72 animales, formando un grupo flexible. Un comedero externo proporciona la posibilidad de una alimentación individual.

Se administran a las cerdas, dos veces al día, raciones de crecimiento ad libitum. Las cachorras deben tener un máximo de ingesta de alimento al menos dos semanas antes de la estimulación por los padrillos para aprovechar los efectos beneficiosos para el desarrollo sexual, de un estado metabólico positivo. Este no se conseguirá si las cerdas se han mezclado descontroladamente y si no se utilizan comederos individuales.

Se estimula a las hembras mediante un contacto directo, diario y en grupo, con padrillos adultos vasectomizados. Se hace rotar a los padrillos en cada grupo, teniendo siempre disponibles tres buenos padrillos. Un contacto directo con los padrillos ha demostrado producir mejores efectos que un contacto a través de una valla o puerta.

Los padrillos deben ser adultos para proporcionar la máxima estimulación (lo ideal es que tengan 10 meses de edad). No se permitirá a estos padrillos Alcanzar un tamaño demasiado grande, tamaño que pudiera ser perjudicial para las hembras en el momento del servicio.

Se registra en cada hembra individual, los signos de enrojecimiento y distensión de la vulva (V, reflejo de inmovilidad (H) y los intentos de cubrición por el padrillo vasectomizado (Hs). Cuando se observa que la cerda está en celo y no se detecta ninguno de estos signos externos, en la hoja de registro se marca un (-) para indicar que el control de celo se ha completado.

Si es posible, se sirve a cada cachorra, al menos una vez, en su primer estro, con un padrillos vasectomizado, así como en los celos posteriores, si así lo reclama el estudio. Este procedimiento ayuda a mantener alta la líbido del padrillo y las cerdas muestran mejor comportamiento y fertilidad cuando se sirven con padrillos fértiles en los celos subsecuentes. Normalmente si una cerda ha tenido un celo y ha sido servida un día, es conveniente llevarla de nuevo al box con el resto de las cerdas, las restantes serán llevadas al control de celo el día siguiente. Esto evita cualquier tipo de stress a la hembra y permite a los padrillos prestar atención a las cerdas que entren en celo. Es muy importante asegurarse que cada padrillo se ocupe regularmente de cada una de las hembras.

Una vez que las cerdas demuestran efecto de inmovilidad, se reduce su dieta. Lo ideal es llevar a cabo este procedimiento en boxes completos, agrupando este tipo de hembras. En este momento se ofrece una dieta de cerdas secas. Los animales esta dieta restringida hasta 10 días antes de ser inseminadas, para conseguir el beneficioso "efecto flushing" magnificando así su potencial tamaño de camada.

En el día anterior a su primer cubrición o inseminación artificial, la alimentación será reducida a los niveles de raciones normales de gestación, lo que evita los efectos adversos de unos elevados niveles alimenticios inmediatamente después del servicio.

Nota: a partir de este momento el manejo de las cerdas y los perfiles de exposición a los padrillos se deben diseñar para maximizar una estimulación gradual de la actividad sexual producida por la feromonas del padrillo. No hay claras evidencias de que las cachorras se vuelvan insensibles (habituadas) a estas señales.

2.- Manejo de las cachorras para maximizar los resultados reproductivos.

De aquí en adelante, el manejo de las hembras debe realizarse de forma que aproveche al máximo de las feromonas producidas por el padrillo con una ayuda en la detección del celo, tratando siempre de evitar la habituación a ellas causada por una exposición demasiado prolongada a los padrillos o por el stress causado por un contacto físico en los momentos próximos a la inseminación artificial.

Una vez que se ha detectado un celo, se envía a las cerdas a una línea de contacto con padrillos vasectomizados, en este caso con el propósito específico de su preparación para el servicio. Solo se llevarán a esta área las cerdas que van a ser inseminadas o servidas inmediatamente. Una exposición prolongada a las señales feromónicas de los padrillos da lugar a la habituación es decir, que las cachorras se hacen resistentes a los productos químicos salivares de los machos.

Esto, da lugar enseguida a un buen reflejo de inmovilidad y al prolongarse se manifiesta en inquietud que produce dificultades en el momento de la inseminación. Se ha demostrado que un contacto continuo con los padrillos o la ubicación de las cerdas a menos de 1 metro de los mismos antes del servicio produce un comportamiento anormal en el momento de detectar el celo mediante el método de la presión dorsal.

La mayoría de las inseminaciones, sobre todo cuando se trata de una experiencia científica, se realiza con una mezcla de semen de varios padrillos. Se pide el jueves un pequeño número de botellas para inseminar el domingo o el lunes por la mañana. Se solicitan luego el lunes dos botellas por cada cachorra que va a ser inseminada a lo largo de la semana, volviendo a solicitar el jueves las que se utilizarán el domingo o el lunes.

Se insemina a las cerdas dos veces (mañana/tarde o tarde/mañana), haciendo la primera inseminación aproximadamente 12 horas después de la detección del celo con una buena línea de padrillos vasectomizados. Si realiza la detección de celo por el procedimiento de la presión dorsal, en ausencia de padrillos, se debe considerar que el momento de celo de la hembra es posterior al que registraremos si esa detección se realiza con padrillos. En este caso se recomienda inseminar inmediatamente, en el momento que se detecta el celo por presión dorsal.

Se observa los retornos de las cerdas a los 21 días, y se lleva a cabo, lo antes posible, un diagnóstico de gestación por ultrasonidos.

Este sistema de manejo se ha desarrollado para inducir el celo a las cerdas a la edad mas temprana y al menor peso posible, lo que mejora la eficiencia del manejo de las cerdas de reposición. Este sistema es aplicable especialmente en explotaciones de gran tamaño donde la reposición de las hembras se halla centralizado y realizado por personal especializado.

Se debe disponer de alojamientos adecuados para el cuidado de las cachorras y sobre todo para poder realizar con efectividad la exposición de las hembras a los padrillos, por ser este paso uno de los mas importantes del programa.

Creemos que en el futuro, un cuidadoso manejo del estado sanitario de las explotaciones cooperativas permitirá el servicio conjunto de las cerdas en una unidad central, con la posterior distribución de animales a unidades de parto-destete durante toda la gestación. Estas cerdas habrán sido seleccionadas en base a su precocidad sexual y a un desarrollo reproductivo aceptable en su primer celo. Además, habiendo sido seleccionadas para cachorras de reposición a una edad muy temprana, su nutrición deberá ser diseñada para alcanzar la edad del servicio a un reducido peso corporal con lo que se reducirán los costos de alimentación en la explotación.

Geroge R. Foxcroft1, Frank Aherne2 y Roy Kirwood2

Alberta Pork Research Centre. 1 Department of Agriculture, Food and Nutritional Science. 2 Pig Research Group, Animal Industry Division. Alberta Agriculrure, Edmonton, Alberta, CANADA

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